Diez semanas.
Un hilo que une todo.

10 semanas · 8 módulos · 12 estudiantes · 2 futuros · 53 objetos

Un museo hecho entre todos.

El museo fue el tema común de diez semanas. MUFU nace de la sinergia entre las clases, sus docentes y los 12 estudiantes: las decisiones de una experiencia vuelven a aparecer, transformadas, en las demás.

El museo es el centro. Comprender lo aprendido y hacer visibles sus conexiones es el propósito común. Ningún docente es el principal: los aportes de las distintas clases y de los estudiantes se encuentran alrededor de ese tema.

El museo

Tema común · autoría colectiva · diez semanas

El relato completo
  • Mirar y seleccionar

    Erika Schnitter y Alejandro Pachón

    La selección de imágenes personales descubre patrones. Esa pregunta por lo que merece conservarse regresa en la curaduría y en la cápsula.

  • Curar y dar sentido

    Román Flórez

    Los mismos objetos pueden contar historias distintas. La curaduría conecta las elecciones personales con la narrativa y la experiencia museal.

  • Construir el museo

    Viridiana Zavala

    La clase que da nombre al proyecto. Primero el museo como institución: el ICOM, sus funciones, la museología, la curaduría y la museografía como oficios distintos, y la diferencia entre un objeto patrimonial y un objeto museal. Después, en taller, nació MUFU como un mundo compartido: pilares, relatos, recorridos, roles, pedestales, recursos digitales y sonido. Exhibir es una decisión colectiva.

  • Leer el objeto

    Luis Miguel Caamaño

    Tres días entre el museo construido y los futuros por construir. Las funciones narrativas de un objeto, y el problema de diseñar un mensaje para alguien que no comparte idioma, cuerpo ni época.

  • Guardar y hacer aparecer

    Luis Miguel Caamaño · El objeto como mensaje

    Una clase de diez días en dos mitades. Primero la cápsula, que mide veintiún años hacia atrás para poder apostar veintiuno hacia adelante. Después la aparición, que deja ver un objeto sin poder tocarlo. Las dos preguntan para quién se guarda y quién decide lo que vemos.

  • Investigar e imaginar futuros

    Karla Paniagua

    Las señales del presente, rastreadas hasta sus fuentes, sostienen dos mundos de 2046. Sus reglas de acceso a la memoria conectan el museo con la aparición y los prototipos.

  • Integrar y construir

    Los 12 estudiantes

    Los 12 estudiantes participan en todo el recorrido: seleccionan, curan, narran, diseñan mundos y construyen. El trabajo autónomo integra lo aprendido en dos prototipos, uno por futuro.

Lo que pasa de una clase a otra

11 conexiones pedagógicas

  1. La selección ya es una interpretación.

    Las fotos de un carrete y los objetos personales cambian de sentido cuando alguien decide cuáles conservar y junto a cuáles mostrarlos.

  2. La colección se convierte en experiencia.

    La curaduría aparece dos veces y de dos maneras. Con Román Flórez se practica sobre los objetos: agrupar, ordenar, inventar una historia. Con Viridiana Zavala se estudia como oficio, con su historia y su guión curatorial, y encuentra una escala espacial y colectiva en la experiencia museal: recorrido, relato, ambiente y roles.

  3. Un museo depende de un mundo.

    Construir el ecosistema museal con Viridiana y los escenarios con Karla Paniagua permite preguntar qué leyes, tecnologías y formas de convivencia hacen posible una colección.

  4. El mismo encargo, dos veces.

    El disco de la Voyager y la carta de la cápsula piden lo mismo: escribir para quien no comparte idioma, cuerpo ni época. Uno se dirige al espacio y la otra a una persona futura que además se llama igual que quien escribe.

  5. Un objeto puede actuar sin estar.

    Las funciones narrativas trabajan sobre cosas que se pueden tomar. El fantasma de Pepper les quita la materia y deja el signo: el objeto sigue actuando sobre quien mira, ahora como una imagen que alguien enciende y apaga.

  6. El objeto cuenta el mundo que lo necesita.

    Las funciones narrativas estudiadas con Luis Miguel conectan con los objetos especulativos de los escenarios: una pieza puede activar una historia y hacer legible un sistema.

  7. La ficción toma cuerpo en un aparato.

    Los escenarios de Karla imaginan originales inaccesibles. La aparición construida con Luis Miguel permite experimentar esa misma condición: ver una imagen sin poder tocar el original.

  8. Volvemos a elegir, con otro destinatario.

    Las preguntas iniciales de selección y curaduría regresan en la cápsula. Ya no elegimos solo para quien mira hoy, sino para una persona futura, incluso nosotros mismos.

  9. Exhibir también es regular lo visible.

    El recorrido museal organiza lo que se encuentra el visitante. La luz de la aparición decide qué puede ver. Ambas experiencias hacen perceptible una decisión que suele quedar detrás de la escena.

  10. El escenario se pone a prueba en materia.

    Los mundos trabajados con Karla pasan al trabajo autónomo de los estudiantes: cada grupo elige y construye un objeto de su futuro.

  11. Conservar lo vivido, fabricar lo posible.

    La cápsula guarda objetos que tuvieron una vida. Los prototipos anticipan una que todavía no existe. Los estudiantes reúnen ambas maneras de relacionar museo y tiempo.

Los aportes y los nombres se recuperan del relato original. Estos cruces son una lectura pedagógica de sus relaciones, no el programa completo de las asignaturas ni un calendario semanal. La excepción es el módulo 02: de esa clase sí se conserva el programa de la docente, y de ahí salen sus diez sesiones y su contenido teórico. Procedencia de esta lectura.

Secuencia de módulos; no equivale a un calendario semanal.

Las relaciones que atraviesan el curso

Diagrama conceptual. Pepper es reflexión óptica; Leia es holografía de ficción. Los mundos de 2046 son escenarios especulativos. La apertura física aún debe documentarse.

MUFU · Museo del Futuro

Isthmus · Panamá · Cohorte 2026

05.09.2047 · 07:56

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